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La eliminación de la figura del momificador y nuevas fechas de antigüedad, son algunas de las nuevas hipótesis que surgen sobre la importante cultura Chinchorro, recientemente declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.


Verónica Silva, antropóloga física y curadora del Museo Nacional de Historia Natural, trabaja enfocada en la cultura Chinchorro desde 2016, y junto a un gran equipo de investigadores, en conjunto con la Clínica las Condes y la Universidad Católica, están desarrollando múltiples estudios, los que han arrojado nuevas e importantes hipótesis sobre esta cultura. 

“Queremos darle un vuelco un poco a todo lo que se creía, que eran hechos respecto a Chinchorro”, afirma la antropóloga y explica que las primeras investigaciones que realizaron fueron tomografías computarizadas en la Clínica las Condes, donde escanearon 20 cuerpos momificados Chinchorro y 65 cráneos. Además, en este proyecto realizaron estudios de fechados radiocarbónicos para revisar las fechas y poder ver la real antigüedad de los restos encontrados.  

El análisis de isótopos estables también ha sido utilizado por los expertos, con el fin de reconstruir la dieta de la cultura. Además, junto a la Universidad Católica están realizando análisis de pigmentos, y, paralelamente, llevan a cabo estudios de las especies animales utilizadas en las momificaciones. 

Nuevas hipótesis

Dentro de los descubrimientos del equipo, está que las momias analizadas muchas veces no coinciden con las clasificaciones o tipologías tradicionales establecidas para su análisis, ya que éstas tenían variados tratamientos, diferentes entre sí.

Según relata Silva, la primera tipología para las momias Chinchorro fue creada por Max Uhle, quien las definió en tres tipos: momias naturales o simples, momias con tratamiento y momias cubiertas de barrio. Luego, se realizaron nuevas clasificaciones, por ejemplo, la de Marvin Allison, donde se les ordenó por números, y finalmente Bernardo Arriaza creó la tipología más popular de las momias rojas, negras y vendadas.

“La verdad es que cuando yo inicio mis investigaciones, lo primero que hago es tratar de encajar las momias que teníamos en algún tipo, y no encajaban en ninguno”, expone Verónica y menciona que anteriormente esas tipologías servían para clasificar y ordenar cronológicamente las momias según sus criterios estilísticos, pero que hoy poseían otros medios para llevar a cabo esa tarea, como los fechados radiocarbónicos.  

“Las tipologías dejaron de tener sentido en ese contexto, entonces cuando los cuerpos no cabían en ninguna clasificación, es cuando vamos proponiendo nuevas hipótesis, por ejemplo, de que no existe la figura del momificador, sino que más bien sería la propia familia de cada individuo la que está poniendo en su propia inventiva a la hora de construir y reconstruir estos cuerpos”, afirma la antropóloga.

Para Silva, esto explicaría la gran variabilidad en las formas de momificación, “si hubiera un especialista y una especie de manual, serían todas iguales o parecidas, en este caso los materiales son casi los mismos, pero la forma de ponerlos, de distribuirlos y de utilizarlos es distinta en cada uno de los cuerpos, entonces el resultado final es que ninguna es igual a la otra, como si conservaran la individualidad del cuerpo”, relata. 

También el estudio de fechados radiocarbónicos les sirvió para comprender si la variabilidad de las momias estaba ligada a la temporalidad, “es fundamental poder ir definiendo y arreglando un poco esta cronología y que nos ayude a comprender la variabilidad, en este caso, nuestros resultados en realidad están apuntando a que la temporalidad no se relaciona con la variabilidad, entonces no es que sean de periodos distintos y por eso son distintas”, expone Verónica.

Otra importante información entregada por los estudios es que han detectado en las momias del sector de Camarones 14, las ya declaradas más antiguas del mundo, una antigüedad mayor a la que se creía, “tenemos estas nuevas fechas para Camarones 14, que ya hemos adelantado que incluso tenemos fechas más antiguas de las que existían antes”, declara la investigadora. 

Silva también menciona dentro de las nuevas hipótesis, que siempre se afirma, según la tipología de Arriaza, que las momias negras son las más antiguas, “y las momias negras, la clasificación equivale también a una especia de receta de cocina, entonces, por ejemplo, las negras son las momias que están modeladas en arcillas, pintadas de negro, con peluca de pelo corto, etc. Sin embargo, cuando vamos a Camarones 14, estos cuerpos no cumplen con esas características”, explica la antropóloga.

Y añade “entonces, también estamos viendo eso, la mayoría de las publicaciones, sino todas dicen que las momias negras son las más antiguas, y tampoco es así, entonces por eso es que es bastante emocionante, esto de ir investigando y dándose cuenta y poder ir comprobando, rescatando cosas y lanzando nuevas ideas”.

Respeto por los cuerpos

Un factor primordial en esta investigación ha sido el acceso a la tecnología actual, que les ha permitido realizar análisis más profundos, certeros y respetuosos con los cuerpos, “nosotros como investigadores estamos comprometidísimos justamente con darle el lugar al ser humano que se merece, en todo sentido”, expone Verónica y agrega “y en ese sentido también es súper importante, y poniendo en relevancia otra cosa, la infancia, son muchas veces los borrados, incluso de las reconstrucciones arqueológicas, los borrados de la historia, entonces los niños y los infantes han sido centrales en esta investigación”.

El trabajo de este equipo ha sido de gran relevancia para dilucidar y difundir la vida y el trabajo de esta importante cultura. Próximamente quieren realizar diferentes publicaciones con los descubrimientos de sus investigaciones, y también esperan poder seguir estudiando las múltiples aristas de investigación que rodean a la cultura Chinchorro. 

Fuente: Colegio de Arqueólogos de Chile.


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